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Historia y patrimonio

Desde los orígenes hasta la Edad Media

Termas romanasHay que remontarse al siglo VII antes de Cristo para encontrar ya un poblamiento estable en las tierras que rodean Alcorisa. Y al siglo II antes de Cristo para testimoniar, en la Peña de San Juan, protectora y vigilante del casco urbano, los precedentes ibéricos de la actual población.

El Cabezo de la Guardia, junto con el Pitarra y los alfares de la Vega, son los principales referentes ibéricos de esta tierra que perteneció a la tribu sedetana y fue ocupada por Roma. De los modos de vida de entonces, su actividad económica y sus relaciones con otros pueblos, es un hermoso testimonio el "kalathos" decorado, procedente de La Guardia, depositado en el Museo Provincial de Teruel, así como la abundante cerámica de los hornos. Esta actividad ceramista ha perdurado en la tradición alcorisana hasta tiempos muy recientes.

No tenemos constancia arqueológica de la etapa visigoda, aunque sí la hay en tierras muy próximas, como es la necrópolis de la Virgen de la Peña.

Las noticias sobre la fase islámica del Valle del Guadalopillo, y por ende de Alcorisa, no son muy generosas que digamos. Según la obra de Al Udrí, formaba parte de la Marca Superior Musulmana, con centro en Zaragoza, y su ocupación estaría en relación con la posibilidad de transformación de sus tierras en regadío. Con la caída del imperio almorávide, a mediados del siglo XII, el impulso reconquistador y repoblador organizó todo el Bajo Aragón, creando alquerías y aldeas dependientes de núcleos mayores. Así, Alcorisa era una aldea perteneciente a la Orden de Calatrava, con sede en Alcañiz. Durante la Baja Edad Media sufrió los avatares y crisis económicas y sociales propias de una época en la que los señoríos se debilitaron ante el auge del poder monárquico y de las ciudades.

Alcorisa en la Edad Moderna

Alcorisa entra en la Edad Moderna viviendo las tensiones emancipadoras propias de la época, que culminan con la segregación definitiva de Alcañiz, a principios del siglo XVII. Dos fechas claves para la población son:

  • 14 de marzo de 1601, cuando Felipe III concede a la aldea de Alcorisa el título de Villa Real.
  • 23 de mayo de 1738, al otorgarle Felipe V el título de "Fiel y Muy Ilustre", junto con la flor de lis (símbolo que ocupa uno de los cuarteles del actual escudo de la Villa).

Se trata, en esta última fecha, de premiar la adhesión de Alcorisa a la causa borbónica, durante la Guerra de Sucesión española. Responsable de este acontencimiento fue Don Pedro Cebrián Ballester , uno de los prohombres de la Villa, conocido como "El reyecico de Aragón", que organizó unas fuerzas populares para luchar a favor del nieto del Rey Sol. Este Don Pedro, cuya familia emparentó con el Barón de Escriche (los Sánchez Muñoz) y, posteriormente, con el Barón de la Linde, testifica su poderío en la Villa con su escudo de armas de la casa palacio de la calle Mayor y del panteón de la capilla del Pilar, en la iglesia parroquial.

Fachada de la IglesiaEl apellido Ballester, junto con otros conocidos por los alcorisanos, como los Nadal, de la Torre y Daudén, constituyen un grupo de familias que ocuparon cargos de responsabilidad en la sociedad de su tiempo.

Alcorisa salió fortalecida tras su apuesta por la dinastía vencedora. El siglo XVIII significa una etapa de prosperidad para la Villa, a pesar de los avatares y litigios por problemas de pastos con las comunidades colindantes, así como por las catástrofes naturales y por las epidemias. Testimonian esta prosperidad la presencia de una actividad alfarera importante y las noticias sobre el incremento demográfico. Pero tampoco fue ajena, en la edad moderna y contemporánea, a la emigración que se dio hacia tierras americanas. Bien por necesidades económicas, o por la prestación de servicios a la Corona, se constata la presencia de alcorisanos en el nuevo continente.

El personaje más destacado en esta época es el Licenciado Mosén Pedro Gracia Ferrer, arquitecto y pintor, quien, llamado por el obispo Juan Palafox, participó en la construcción y decoración de la catedral de Puebla de los Ángeles, en México.

Desde el siglo XIX hasta nuestros días

Durante el siglo XIX, la Villa no vivió ajena a las luchas políticas del momento, ni tampoco a las transformaciones económicas y sociales que a lo largo del siglo se dieron. Realistas frente a carlistas, con la participación de personas del pueblo en tareas de responsabilidad en ambos bandos. Liberales frente a conservadores, haciéndose eco de todas las vicisitudes, pronunciamientos políticos y crisis de la época, Alcorisa reflejó en su historia local todos los acontecimientos.

Plaza Nueva en 1920Ya en el siglo XX, Alcorisa se convierte en un punto de comunicación clave para enlazar la Tierra Baja con el sur de la provincia de Teruel. Las posibilidades económicas que ofrecen las explotaciones mineras de la comarca, convierten a Alcorisa en un centro de servicios, con un incremento en la población y una transformación sustancial de la economía de sus habitantes. No obstante, la emigración ha seguido presente, aunque no con la incidencia que se constata en otras zonas de Teruel.

Uno de los personajes recientes, ejemplo claro del carácter emprendedor de los alcorisanos, es el pintor Valero Lecha, emigrante a la República del Salvador, artista muy reconocido allí, quien llegó a crear su propia escuela, ahora estudiada por especialistas de la Universidad de Zaragoza. Una muestra de su obra es el autorretrato que regaló al Ayuntamiento de Alcorisa, obra que preside el Salón de Actos del Centro Polivalente.

En el momento presente, Alcorisa trabaja por asegurar un futuro próspero a sus habitantes, intentando superar la crisis a la que se aboca la comarca con el problema de la minería. Asimismo, valora e intenta mantener vivo el testimonio de su pasado, como núcleo que ha aglutinado y orientado la actividad del valle del río Guadalopillo.