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IV Centenario-Fiesta de la Villa

Alcorisa IV Centenario como Villa 1605-2005. Hoy, Fiesta de la Villa

Desde el año 2005 y cada dos años, Alcorisa celebra un Aniversario de singular importancia, un momento trascendental en historia de la localidad, nuestro IV CENTENARIO como Villa. ¿Qué es? ¿Por qué deseamos que se celebre y qué es lo que supuso en su día?

Logotipo IV CentenarioA finales del siglo XVI Alcorisa pertenecía a la encomienda que la Orden de Calatrava administraba desde la ciudad de Alcañiz. En 1171 Alfonso II había donado la Villa de Alcañiz y todas las aldeas que la componían a la Orden de Calatrava, en pago a su apoyo en la tarea de la reconquista. Como tal y en adelante, el nuestro era un ente de población tributario, una especie de barrio rural, que entregaba anualmente sus impuestos a los miembros de la Orden, y cuyos habitantes debían de acudir a Alcañiz para cumplimentar o solventar cualquier trámite y para requerir que se prestase justicia. Habréis de pensar que hace 400 años el desplazarse hasta la capital del Bajo Aragón suponía dedicar como mínimo una jornada al trayecto, y por tanto un día de trabajo perdido. Además cabía añadir los múltiples riesgos que ello ocasiona, dada la habitual práctica del bandidaje, y el mal estado del trayecto. Las épocas de lluvias dejaban los caminos impracticables, y los rigores invernales o los propios del estío se cebaban en los transeúntes. Por otro lado, solo los potentados podían hacer el recorrido a caballo, el resto no disponían de tal lujo y tenían que realizar el viaje a pie la mayor parte de las veces, con alternativas como el burro o las carretas. Se calcula que el trayecto en carreta podía prolongarse por espacio de un mínimo de 6 horas. Algunos de nuestros antepasados se pasaban la vida en el camino y padecían los innumerables inconvenientes que ello ocasionaba, lo que causaba profundos malestares.

Esa situación era habitualmente motivo de descontento para las gentes de nuestra localidad, que comenzaba a experimentar un notable crecimiento económico y poblacional. Se calcula en más de 400 los vecinos que habitaban en Alcorisa a finales del siglo XVI, en un trazado urbano que se correspondía con nuestro casco histórico actual. En aquel momento parte de la población y ante la falta de espacio se trasladó a los extramuros, surgiendo el llamado "Arrabal de Cerdeña-San Roque". Al tiempo que se sucedía ese desarrollo crecía el descontento.

001 portada 1000x1504Ya en 1590 se había solicitado al Rey Felipe III la jurisdicción civil en causas menores, que resulto concedida. Ello suponía que los trámites de menor importancia podían resolverse en Alcorisa, sin necesidad de emprender viaje. Ese sería el paso definitivo, porque de forma inmediata se exigiría la emancipación total, gozar del mayor grado posible de autonomía y por tanto la distinción como Villa. Habremos de tener en cuenta que si hoy la justicia es lenta, hace 4 siglos cualquier causa podía envejecer en espera de una resolución. A la falta de medios se añadía la lentitud de los magistrados, y la demora en la comunicación de las sentencias, máxime por el entramado de tribunales que existía en el reino.

Tras varios años aportando pruebas que avalasen la exigencia, y reunir a una especie de "lobby" de presión en la corte y ante la encomienda, finalmente el rey se pronunció sobre Alcorisa, por lo que os adjunto la sentencia:

"Por la presente como tal rey y señor natural y como tal administrador perpetuo de la dicha orden por mi y mis sucesores en estos dichos mis reinos y señoríos y en la dicha administración y Maestrazgo, OS HAGO VILLA para que así os nombréis e intituléis de aquí en adelante, y no aldea ni lugar de la dicha Villa de Alcañiz, la cual no haya de tener ni tenga ninguna parte ni jurisdicción civil ni criminal en esa Villa de Alcorisa, porque toda os la doy cumplida alta y baxa, mero y mixto imperio . Todo esto sucedía a 14 días del mes de marzo de 1601"

Al igual que en los procesos judiciales actuales, era habitual en la época el recurrir la sentencia. Las autoridades de la Encomienda de la Orden en Alcañiz así lo hicieron, en el fondo se trataba de una cuestión meramente económica, se perdía a un gran tributario y eso mermaba las riquezas. Ante esa situación se iniciaba un pulso por mantener los antiguos privilegios, que impulsaban a una sucesión de recursos, y trabas burocráticas a fin de ganar tiempo y demorar la sentencia. Tal es así que la causa se prolongó por más de 4 años.

040 DSC 0037Finalmente los trámites se resolverían y el 9 de noviembre de 1605 cuatro años y medio después, las calles de Alcorisa y sus gentes se vistieron de fiesta para recibir el título.

El cortejo de emisarios llegó a nuestra localidad, y la invistió de sus nuevos símbolos. Se tomó posesión y se delimitó el término. El Justicia y los Jurados iban a poder en adelante el impartir justicia, y Alcorisa tendría además capacidad recaudatoria. Era el paso definitivo hacia la mayoría de edad. Se invistió al pueblo de los símbolos de la justicia civil y criminal

" Entraron en la dicha Villa y tomaron su posesión della andando de paseo, de calle en calle, que estaban muy adreçadas (adornadas) y en ellas no cogía la gente , y llegando a la plaça de la fuente de Cerdeña, continuando dicha posesión, mando el dicho Señor Justicia alçar una orca grande que al propósito estaba aparejada, la cual fue puesta y encaxada en la tierra.y alçada y assentada que fue, en señal de posesión dicho Juan Blasco, colgo en ella de una soga un guante. Et fecho lo sobredicho continuando y andando por dichas calles llegaron a la plaza mayor, que en ella no cogía la gente de pies y mandaron alçar un pellerique y alçado que fue mandó el Señor Justicia poner en la argolla a un tal Castillo y luego lo mando librar".

"Asi mismo llegaron a la carcel.que confronta con las casas de la Villa y con casa de Juan Ballestero y con la plaça y en ella pusieron presos y los mandaron librar. Continuando dicha su posesión, entraron dentro de las casas del concejo de dicha Villa.y se asentaron por su orden.botando y deliberando".

En adelante Alcorisa sería una Villa más de las que conformaban la Encomienda de la Orden de Calatrava en el Bajo Aragón, pero sería a la Orden y no a terceros, ante quien rendiría cuentas. Estamos seguramente ante el día más importante de nuestra historia civil, el día en que nos hicimos Villa, el momento en que nuestros vecinos sacaron todo su arrojo para hacernos mayores de edad, para emanciparnos y poder gozar de autonomía para emprender y liderar nuevos proyectos. Por este motivo desde la Concejalía de Patrimonio del Ayuntamiento de Alcorisa, se propuso a las asociaciones de nuestra localidad la celebración de la efeméride.

A lo largo del año 2005, no faltaron los actos que permitieron conmemorar nuestro IV Centenario como Villa y a día de hoy existe una Asociación dedicada exclusivamente a la organización de la ya consolidada Fiesta de la Villa, que cada dos años llena nuestra población de jolgorio y actividad.

 

Programa de actos 2015. Pinchar aquí

Ayuntamiento de Alcorisa

Plano de Alcorisa

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Historia y patrimonio

Desde los orígenes hasta la Edad Media

Termas romanasHay que remontarse al siglo VII antes de Cristo para encontrar ya un poblamiento estable en las tierras que rodean Alcorisa. Y al siglo II antes de Cristo para testimoniar, en la Peña de San Juan, protectora y vigilante del casco urbano, los precedentes ibéricos de la actual población.

El Cabezo de la Guardia, junto con el Pitarra y los alfares de la Vega, son los principales referentes ibéricos de esta tierra que perteneció a la tribu sedetana y fue ocupada por Roma. De los modos de vida de entonces, su actividad económica y sus relaciones con otros pueblos, es un hermoso testimonio el "kalathos" decorado, procedente de La Guardia, depositado en el Museo Provincial de Teruel, así como la abundante cerámica de los hornos. Esta actividad ceramista ha perdurado en la tradición alcorisana hasta tiempos muy recientes.

No tenemos constancia arqueológica de la etapa visigoda, aunque sí la hay en tierras muy próximas, como es la necrópolis de la Virgen de la Peña.

Las noticias sobre la fase islámica del Valle del Guadalopillo, y por ende de Alcorisa, no son muy generosas que digamos. Según la obra de Al Udrí, formaba parte de la Marca Superior Musulmana, con centro en Zaragoza, y su ocupación estaría en relación con la posibilidad de transformación de sus tierras en regadío. Con la caída del imperio almorávide, a mediados del siglo XII, el impulso reconquistador y repoblador organizó todo el Bajo Aragón, creando alquerías y aldeas dependientes de núcleos mayores. Así, Alcorisa era una aldea perteneciente a la Orden de Calatrava, con sede en Alcañiz. Durante la Baja Edad Media sufrió los avatares y crisis económicas y sociales propias de una época en la que los señoríos se debilitaron ante el auge del poder monárquico y de las ciudades.

Alcorisa en la Edad Moderna

Alcorisa entra en la Edad Moderna viviendo las tensiones emancipadoras propias de la época, que culminan con la segregación definitiva de Alcañiz, a principios del siglo XVII. Dos fechas claves para la población son:

  • 14 de marzo de 1601, cuando Felipe III concede a la aldea de Alcorisa el título de Villa Real.
  • 23 de mayo de 1738, al otorgarle Felipe V el título de "Fiel y Muy Ilustre", junto con la flor de lis (símbolo que ocupa uno de los cuarteles del actual escudo de la Villa).

Se trata, en esta última fecha, de premiar la adhesión de Alcorisa a la causa borbónica, durante la Guerra de Sucesión española. Responsable de este acontencimiento fue Don Pedro Cebrián Ballester , uno de los prohombres de la Villa, conocido como "El reyecico de Aragón", que organizó unas fuerzas populares para luchar a favor del nieto del Rey Sol. Este Don Pedro, cuya familia emparentó con el Barón de Escriche (los Sánchez Muñoz) y, posteriormente, con el Barón de la Linde, testifica su poderío en la Villa con su escudo de armas de la casa palacio de la calle Mayor y del panteón de la capilla del Pilar, en la iglesia parroquial.

Fachada de la IglesiaEl apellido Ballester, junto con otros conocidos por los alcorisanos, como los Nadal, de la Torre y Daudén, constituyen un grupo de familias que ocuparon cargos de responsabilidad en la sociedad de su tiempo.

Alcorisa salió fortalecida tras su apuesta por la dinastía vencedora. El siglo XVIII significa una etapa de prosperidad para la Villa, a pesar de los avatares y litigios por problemas de pastos con las comunidades colindantes, así como por las catástrofes naturales y por las epidemias. Testimonian esta prosperidad la presencia de una actividad alfarera importante y las noticias sobre el incremento demográfico. Pero tampoco fue ajena, en la edad moderna y contemporánea, a la emigración que se dio hacia tierras americanas. Bien por necesidades económicas, o por la prestación de servicios a la Corona, se constata la presencia de alcorisanos en el nuevo continente.

El personaje más destacado en esta época es el Licenciado Mosén Pedro Gracia Ferrer, arquitecto y pintor, quien, llamado por el obispo Juan Palafox, participó en la construcción y decoración de la catedral de Puebla de los Ángeles, en México.

Desde el siglo XIX hasta nuestros días

Durante el siglo XIX, la Villa no vivió ajena a las luchas políticas del momento, ni tampoco a las transformaciones económicas y sociales que a lo largo del siglo se dieron. Realistas frente a carlistas, con la participación de personas del pueblo en tareas de responsabilidad en ambos bandos. Liberales frente a conservadores, haciéndose eco de todas las vicisitudes, pronunciamientos políticos y crisis de la época, Alcorisa reflejó en su historia local todos los acontecimientos.

Plaza Nueva en 1920Ya en el siglo XX, Alcorisa se convierte en un punto de comunicación clave para enlazar la Tierra Baja con el sur de la provincia de Teruel. Las posibilidades económicas que ofrecen las explotaciones mineras de la comarca, convierten a Alcorisa en un centro de servicios, con un incremento en la población y una transformación sustancial de la economía de sus habitantes. No obstante, la emigración ha seguido presente, aunque no con la incidencia que se constata en otras zonas de Teruel.

Uno de los personajes recientes, ejemplo claro del carácter emprendedor de los alcorisanos, es el pintor Valero Lecha, emigrante a la República del Salvador, artista muy reconocido allí, quien llegó a crear su propia escuela, ahora estudiada por especialistas de la Universidad de Zaragoza. Una muestra de su obra es el autorretrato que regaló al Ayuntamiento de Alcorisa, obra que preside el Salón de Actos del Centro Polivalente.

En el momento presente, Alcorisa trabaja por asegurar un futuro próspero a sus habitantes, intentando superar la crisis a la que se aboca la comarca con el problema de la minería. Asimismo, valora e intenta mantener vivo el testimonio de su pasado, como núcleo que ha aglutinado y orientado la actividad del valle del río Guadalopillo.

Localización

Plano de AragónCómo Llegar

Alcorisa está situada en la parte nororiental de la provincia de Teruel, en el extremo oeste de la histórica comarca del Bajo Aragón. Encrucijada de caminos, equidista aproximadamente 120 kilómetros de Zaragoza, Teruel y la costa mediterránea, cuya influencia se deja sentir en el paisaje que la circunda.

El piedemonte ibérico, escalón hacia las tierras altas del centro y sur de la provincia de Teruel, es la cuna de Alcorisa. El río Guadalopillo, afluente del Guadalope, encajonado en la plataforma calcárea, abre su espacio en las hoyas terciarias excavadas. Estrechos y hoyas se alternan, donde las rocas retorcidas por fuertes empujes y las arcillas y margas se pintan de vivos y variados colores. En un estrecho de areniscas y conglomerados, donde los alcores protegen a la población, se levanta la Villa de Alcorisa.

Esta mezcla de sierras calizas y hoyas arcillosas, donde los estratos que aún asoman forman un rosario de complicados montículos es el componente esencial del suelo alcorisano. Sierra del Saso, la Serratilla, Morrón de Viñas, el Carrascal, y tantas otras, cinchan los valles, arropándolos del cierzo y de la niebla.

Plano de LocalizaciónSobre este suelo, la vegetación mediterránea ha hecho el resto. El olivo es su árbol emblemático. Viejos olivares, salvados de la euforia de nuevos cultivos, terrazas con pacientes muros de piedra, para salvaguardar la tierra que se escapa, y un sinfín de masías y casetas, testimonio de una población dispersa ya desaparecida, son los elementos que forman el paisaje que todos los días contemplamos los alcorisanos.

Este es el paisaje de Alcorisa. En la zona de vega, los cultivos de huerta se mezclan con choperas. Y en los altos, la desnudez de las calizas intenta camuflarse en pequeños bosques de pinos mediterráneos. Enebros y restos de viejos encinares, junto con un sinfín de arbustos y plantas aromáticas, ocultan una fauna rica que sobrevive a numerosos peligros.

 

 

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Municipio

Explorar0019Alcorisa está situada en la parte Nororiental de la provincia de Teruel, en el extremo Oeste de la historica comarca del Bajo Aragón.

Encrucijada de caminos, equidista aproximadamente 120 Kms. De Zaragoza, Teruel y la costa mediterránea cuya influencia se deja sentir en el paisaje de la circunda.

El pie de monte ibérico, escalón hacia las tierras altas del centro y sur de la provincia de Teruel, es la cuna de Alcorisa. El rió Guadalopillo, afluente del Guadalope, encajonado en la plataforma calcárea, abre su espacio en las hoyas terciarias excavadas. Estrechos y hoyas se alternan, donde las rocas retorcidas por fuertes empujes y las arcillas y margas, se pintan de vivos y variados colores. En un estrecho de areniscas y conglomerados, donde los alcores protegen a la población, se levanta la Villa de Alcorisa.

Esta mezcla de sierras calizas y hoyas arcillosas, donde los estratos que aún asoman forman un rosario de complicados montículos, es el componente esencial del suelo alcorisano. Sierra del Saso, la Serratilla, Morrón de Viñas, el Carrascal, y tantas otras, chinchan los valles, arropándolos del cierzo y de la niebla.

El agua es abundante, así como los abrigan y cuevas, modelando rincones que el amigo del paseo puede descubrir con ojos asombrados.

PlazaSobre este suelo, la vegetación mediterránea ha hecho el resto. El olivo es su árbol emblemático. Viejos olivares, salvados de la euforia de nuevos cultivos; terrazas con pacientes muros de piedra, para salvaguardar la tierra que se escapa; y un sinfín de masías y casetas, testimonio de una población dispersa ya desaparecida, son los elementos que forman el paisaje que todos los días contemplamos los alcorisanos.

Los nuevos cultivos han borrado casi en su totalidad las antiguas viñas y el almendro ha querido ser el heredero del viejo olivar, aunque haya perdido en esta competencia.

Este es el paisaje de Alcorisa. En la zona de vega, los cultivos de huerta se mezclan con choperas. Y en los altos, la desnudez de las calizas intenta camuflarse en pequeños bosques de pinos mediterráneos. Enebros y restos de viejos encinares, junto con sinfín de arbustos y plantas aromáticas, ocultan una fauna rica que sobrevive a numerosos peligros. También, de vez en cuando, las cicatrices de las canteras de minas recuerdan al hombre las dentelladas que este paisaje está sufriendo.